TRUMP

Se pronuncia tramp, casi como trampa

Por CABE

 

¿Llegó el imperio al fondo de su decadencia

El imperio, hay que admitirlo, tuvo líderes notables y de linaje, como F.D. Roosevelt. A partir de hoy, la mediocridad se habrá instalado en la Casa Blanca, por medio del descastado Donald Trump, un fanático nacionalista, admirador del fascista italiano, Benito Mussolini, del que sin vergüenza alguna, admitió haber tomado ideas y partes de sus discursos, por no decir poses como esa de levantar el mentón, “porque no todo fue malo” …en el dictador italiano, dixit.

Lo bueno, lo malo y lo feo

Politólogos del pasado, alguna vez expresaron que había un nacionalismo “bueno” y otro “malo”. Por ejemplo, el nacionalismo puertorriqueño, que se fundamenta en el anhelo de independencia ante la asfixia a la que le condena su condición de colonia obligada a cargar una cadena de dependencia económica y política impuesta por Washington y que tiene hoy en bancarrota a la Isla del encanto.

El nacionalismo malo, además de Mussolini, tiene una identidad llevada a ultranza, nada menos que por Adolf Hitler, cuya insistencia en el hegemonismo, no solo racial, sino hegemónico sobre el mercado mundial, aderezado en el proteccionismo económico, y el rechazo a la deuda externa marcada a hierro candente en el Tratado de Versalles, llevó a la 2da. Guerra Mundial, que costó la vida a más de 30 millones de seres humanos, y no solo en Europa.trump-muso

El nacionalismo del discurso con que Trump inaugura su era, se acerca peligrosamente al de Hitler. El mechudo gringo habla de que defenderá exclusivamente a las empresas y trabajadores estadunidenses, (wasp= White anglo saxon protestant, anglosajón-blanco y protestante), con una economía proteccionista que incrementará aranceles a las importaciones para evitar la competencia de precios con productos “mano-barata” que llegan a los puertos estadunidenses.

La política guerrerista, enfatizada por Trump, comienza por dividir la humanidad entre el “mundo civilizado” (ellos) y el ¿Salvaje? es decir, todos los demás, la mayoría de la población mundial, donde los judíos de hoy son los musulmanes a los que se amenaza con un apocalíptico holocausto que a diferencia de los años 40 que afectó a la población judía, que hoy no llega a 20 millones, amenaza criminalmente a los musulmanes que hoy alcanza casi los 1,200 millones de habitantes…

inmigracion

 

 

 

En  relación a América Latina, ya Trump ha manifestado su preocupación por haber perdido “influencia” en esta área. Uyyy, ¿querrá decir que el patio trasero se convirtió en “territorio libre” que debe volver al corral?

 

El discurso de Trump con el lema de que “EEUU debe volver a su grandeza” solo amenaza encender el fuego nacionalista del fascismo.

 

Una mesa llena de rosas… pero afuera marchan las espinas

 

Es interesante notar que jamás en la historia de las inauguraciones de un nuevo presidente de EEUU, se ha dado bajo la enormidad de manifestaciones de protesta, como esta vez, revelando el rechazo que produce pero también el despertar del pueblo estadunidense, donde la juventud latina o hispana está cumpliendo un verdadero rol de vanguardia.

 

No habían transcurrido mas de dos horas cuando la policía informa de un centenar de arrestados, solo en Washington DC, mientras tanto, aun no se sabe de cuantos más hay al interior del país, donde las manifestaciones se incrementan cada minuto, como en Nueva York, donde una larga fila de manifestantes ya se acerca a la famosa Times Square.

 

Aunque los medios, incluyendo las redes de canales en idioma español, hablan de unas cuantas decenas de manifestantes, la magnitud real de la protesta aparece cuando se informa de alrededor de 5000 cigarrillos de marihuana distribuidos con la sugerencia de encenderlos todos al mismo tiempo cuando juramentaba Trump.

 

En el banquete de mediodía, la mesa en la que se sentaba Trump, curiosamente a su izquierda había una silla vacía (¿?), y como en política no hay casualidades, mucho menos en un país lleno de supersticiones, como que en EEUU en los edificios no existe el piso 13, será que esto significa que Trump desaparecerá a la izquierda?

 

La larga mesa de Trump, estaba llena de rosas, pero las espinas a su entronización, marchaban en las calles de todo el país y como en Washington, sorteando las bombas lacrimógenas y las esposas de arrestado.

 

El partido republicano y el Capitolio se alinean, los medios también

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En su discurso, Donald Trump anunció que lograría la unidad de los estadunidenses. Pudiera ser. Por lo pronto, los más entusiastas son los líderes sindicales, mayoritariamente demócratas, pero que constituyen una aristocracia obrera que se sentiría beneficiada con el incremento de trabajadores reales, —no de servicios y menos aun temporarios—, que incrementarían los fondos que nutren los altos salarios de los burócratas sindicales. Se debe tener en cuenta que, por ejemplo, hay líderes sindicales en EEUU que ganan más de 120 mil dólares anuales por, literalmente, no hacer nada.

 

El mundo globalizado, es decir dolarizado, adorador del libre comercio, del imperio de las finanzas, había tumbado las fronteras. Trump pretende construir un muro en su frontera con México y los países pobres, pero económicamente construir un muro virtual que separe EEUU del resto del mundo.

 

Para su malestar, la autarquía no es posible. Trump, y sus asesores no pueden suponer que en la economía de mercado ellos solo se van a dedicar a vender sin comprar. No pueden suponer que van a remontar su industria metal mecánica, por ejemplo, sin necesitar la importación de materias primas, cobre, hierro, hidrocarburos, etc. Allí empezarán los problemas con los productores de materias primas. La privatización de éstas, ocurridas en los últimos 25 años, creará un problema entre empresas yanquis y empresas, como las chinas por ejemplo, que poco a poco se han ido apropiando de recursos minerales en Sudamérica y África. ¿Será que la política proteccionista de Trump alimentaría el retorno al estatismo en nuestros países, de economía extractivista, para mejor negociar con los Estados (colonializados) que con empresas competidoras?

 

¡Hail Trump!

 

Paradójicamente, la política económica que ahora se inicia, que pondría fin al neoliberalismo, podría tener relativo éxito. El retorno al industrialismo, basado en el proteccionismo a las grandes corporaciones que se verían beneficiadas con reducciones de impuestos, aumento de aranceles a las importaciones, con salarios detenidos hace más de 15 años, con sindicatos domesticados, y una clase obrera que exige, por lo menos, estabilidad laboral como asunto prioritario,  podría generar admiración por el mechudo presidente.

 

El ultranacionalismo que se fomenta hoy y que linda con la xenofobia, que los nuevos líderes de EEUU necesitan para alimentarse ideológicamente, y que curiosamente aparece en los propios inmigrantes, por ejemplo de origen hispano, o mexicano que resienten el hecho de que la presencia de mayor inmigración proveniente de países hispanos, les quita el trabajo, ese que los wasp desprecian pues los gringos quieren trabajos mejor remunerados, y no se quejan de no tener el oficio de recogedor de fresas, como ellos dicen despectivamente.

 

A veces, los trabajadores son ganados por la fascinación (palabra de la que proviene el término de fascista). La posibilidad de excusas, ante los fracasos de su propuesta, como que la economía no mejora por la presencia de ilegales, podrían aparecer muy fácilmente. Así, la gente de color “marrón” (esta vez los afroamericanos no corren peligro, salvo en el sur racista), podría ser blanco de maltratos, sean estos ciudadanos o residentes legales o indocumentados, el racismo no distingue. Esto fomentaría el alineamiento con Trump una vez más bajo el lema de “quien no está conmigo está contra mí”.

 

Esperemos que estas cosas que muchos temen no ocurran. Para eso se necesita abrir un debate que ya ha aparecido y que debe resurgir con la reaparición de movimientos como Occupy Wall Street.

 

De lo contrario, se corre el peligro de caer en la trampa, y se construya una sociedad de unánimes, “zombies” políticos, encerrando a la sociedad estadunidenses conformada en su mayoría por “analfabetos funcionales”, como los llama Michael Moore, y de muchos ciudadanos que hoy protestan y resisten, que se produzca una sociedad que desfile rumbo al desastre guerrerista, con el brazo levantado, y el amenazante águila sustituyendo la svástica,  saludando ¡Hail mein Fürher, Donald Trump!

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