Vigilados desde el cielo con el Acta de la Reforma y Modernización de la FAA 2012

 

Por Lux Fer

 

Se pueden imaginar ustedes que, con toda la libertad que implica estar dentro de su propia casa, usted y su esposa, novia o pareja, se sientan “libres” de tomar sol con lo más mínimo de vestimentas, pero, sin saberlo, un avión robot les está tomando fotos desde 400 pies de altura. Créalo o no —al margen de lo cómico que pueda resultar el ejemplo—, esto puede ocurrir dentro de poco gracias a una nueva ley firmada por el Presidente y aprobada, por supuesto, por los congresistas elegidos con nuestros votos.
Se trata del Acta de la Reforma y Modernización de la Administración Federal de Aviación del 2012, firmado como ley por presidente Barack Obama el mes pasado, que requiere a la FAA (Administración Federal de Aviación) dar permisos para que los aviones no tripulados sean usados por las agencias policiales, organizaciones comerciales y los aficionados a pasatiempos.
El estatuto, que entrará en vigencia en mayo del 2012, permitirá inicialmente a las autoridades policiales y los servicios de emergencia utilizar aviones no tripulados que pesen menos de cinco libras y vuelen a una altitud de menos de 400 pies. La ley requiere que la FAA implemente reglas permitiendo el uso de todas las variedades de aviones a control remoto por parte de las agencias policiales y entidades privadas, antes de fines del 2015.
Entonces, en los años próximos es probable que miles de aviones a control remoto sean usados para una gran variedad de objetivos, como el rastreo de fugitivos y la administración de tráficos por las agencias policiales, para supervisión de cultivos agrícolas, la administración de tierras, reportes y filmación de noticias, entre otras cosas. Pero este solo es el aparente lado “bueno” de la ley.
Lo que la ley no contempla, bajo sus actuales términos, es hasta qué punto está protegida la privacidad de los ciudadanos ordinarios cuyos derechos civiles están siendo limitados cada vez más por el actual gobierno —en este contexto no debemos de olvidar la HR 347, el Acta de Autorización de Defensa Nacional 2012, o la Orden Ejecutiva de la Preparación de los Recursos de la Defensa Nacional.

Un desafío sin precedentes
La ley “no dice nada sobre las implicaciones a la privacidad tras llenar el cielo de miles de aviones a control remoto”, escribe Harley Geiger (1), un consultor de políticas en el Centro para la Democracia y la Tecnología, basado en Washington D.C.
Geiger señala en su artículo [How Congress Should Tackle the Drone Privacy Problem] que los aviones a control remoto plantean un desafío sin precedentes a la privacidad —los aviones pueden estar equipados con cámaras fotográficas de súper alta resolución para reconocimiento faciales, para leer las placas de los autos, con cámaras de proyección para detectar imágenes termales, de rastreadores de conexiones inalámbricas WiFi y de otros sensores. Además, los aviones a control remoto pueden ser utilizados para realizar vigilancias continuas e intrusivas sobre una gran área, agregó.
Una cosa es utilizar los aviones a control remoto para rastrear a los fugitivos o para llevar a cabo una vigilancia sobre una casa privada antes de una incursión policial o de agentes federales en un caso de investigación criminal. “Yo no tengo problemas con eso. Lo que me preocupa es la alta probabilidad de que estos aviones sean usados para una vigilancia generalizada de seguridad pública“, escribe Geiger.
A diferencia de las cámaras de vigilancia estáticas y cámaras de circuito cerrado —usados principalmente para detectar violaciones vehiculares, o vigilar zonas de alta criminalidad—que no pueden seguir a individuos más allá de sus campos visuales, los “aviones a control remoto pueden ver a escondidas en su patio trasero y seguirlos intrusivamente”, agrega.
Un avión a control remoto a una altura de 400 pies o más de la tierra será considerado estar operando en un espacio público. Y cualquier cosa que es observada mientras quien ve está en un espacio público tiene pocas protecciones de la privacidad, indica Geiger.
“De la manera en que la ley funciona ahora, la policía o agencias similares necesitan una autorización judicial para mirar más allá de su cerca, pero no lo necesitará si utiliza un avión a control remoto sobre su propiedad y ver todo lo que quiere”, siempre y cuando esté a más de 400 pies sobre la tierra, precisó.

Enmiendas a la ley
Con la FAA lista para comenzar a emitir licencias para el uso de aviones a control remoto en apenas unas semanas, el tiempo para que el Congreso actúe es ahora, dice Geiger.
Para comenzar, Geiger dice que la FAA debe llevar a cabo una Valoración (de la ley) sobre el Impacto a la Privacidad, para entender todas las potenciales implicaciones a la privacidad relacionadas con el uso de los aviones a control remoto.
Además, a causa de que la Valoración no tiene el peso de ley, el Congreso necesita enmendar el estatuto para dar a la FAA y el Departamento del Transporte de EE.UU., la autoridad para hacer cumplir las protecciones a la privacidad basadas en los Principios de Prácticas de Información Justa, escribe Geiger en su blog.
La ley también se debe de enmendar para prohibir a las agencias policiales de colocar armas en los aviones a control remoto, y requerir autorizaciones para vigilancias que van más allá de las investigaciones criminales.
También se debe poner restricciones en el uso de aviones a control remoto para la vigilancia con propósitos de seguridad pública, agrega.
Y a quienes soliciten las licencias para operar aviones a control remoto se le debe requerir que expliquen claramente cómo y para qué intentan utilizarlos, y para proporcionar los detalles sobre qué información, si es el caso, colectará de los individuos el avión a control remoto.
A las autoridades policiales se les deben requerir reducir al mínimo la cantidad de datos que recolecten vía el uso de estos aviones, agrega Geiger. “La gente espera tener un poco de privacidad”, incluso en lugares públicos, dijo. “Los aviones a control remoto serán una gran conmoción para mucha gente”.

¿El congreso actuará?
Como están las cosas y a la vista de las leyes aprobadas recientemente contra los derechos individuales (citadas anteriormente), resulta difícil esperar que el Congreso actúe en favor de la gran masa de ciudadanos.
Como fue en el caso de la HR 347, el Congreso lo discutió virtualmente en secreto, sin que los legisladores avisaran de la misma a los ciudadanos que los eligieron, y solo se conoció después que el Presidente Obama lo firmó y algunos ciudadanos comprometidos con las libertades civiles la dieron a conocer a través de la Internet —los grandes medios de comunicación nacionales, en inglés y castellano, ignoraron la noticia y en el mejor de los casos la dieron a conocer como cortos informativos.
Lo mismo ocurre con otras informaciones que ponen al descubierto la conducta criminal de los dueños del poder financiero y bancario. Hace unas semanas el Inspector General del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano publicó los reportes de su investigación sobre el fraude que llevaron a cabo cinco grandes bancos para despojar de sus viviendas a millones de propietarios (2), y la noticia fue igualmente ignorada.
Así, en este contexto, resulta difícil esperar que el Congreso actúe en favor de la privacidad de los ciudadanos con respecto al Acta de la Reforma y Modernización de la Administración Federal de Aviación del 2012. Y si lo hace ¿quién vigilará a los vigilantes?

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